- ¡Qué asco!- pensaba Manuel al mirar la cara de Mónica, su novia. No sabía por qué seguía con ella...
- ¡Qué asco!- pensaba Manuel al mirar sus manos, curtidas, ásperas. No sabía por qué seguía trabajando en el taller de su padre...
- ¡Qué asco!- pensaba Manuel al mirar sus dedos amarillentos, con hachís seco en las uñas. No sabía por qué fumaba porros...
- ¡Qué asco!- pensaba Manuel al visionar su primera película Snuff. No sabía por qué, pero al fin disfrutaba con su asquerosa vida...
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